Es una de las dudas más repetidas en el mundo del alquiler: la llave no gira, la cerradura se encasquilla o, simplemente, quieres mejorar la seguridad de tu nuevo hogar. ¿A quién le toca llamar al cerrajero y, sobre todo, quién debe pagar la factura?

La respuesta no es siempre blanca o negra, pero se resume en un principio básico: depende de por qué hay que cambiarla. En esta guía te sacamos de dudas para que no pagues ni un euro de más, seas inquilino o propietario.

El propietario paga si es por desgaste o seguridad básica

Si la cerradura ha dejado de funcionar porque es muy antigua, se ha oxidado o el mecanismo interno ha dicho "basta" por el paso del tiempo, la responsabilidad es del propietario.

El casero tiene la obligación legal de mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad. Una puerta que no cierra bien es un problema de seguridad grave, por lo que se considera una reparación necesaria. En estos casos:

  • El propietario debe costear tanto el material (el bombín o la cerradura completa) como la mano de obra del profesional.
  • Es recomendable avisar por escrito en cuanto detectes el fallo para que pueda solucionarlo cuanto antes.

El inquilino paga si es por mal uso o por decisión propia

Si el cambio de cerradura es un capricho o consecuencia de un descuido, la factura recae sobre el inquilino. Aquí entran situaciones como querer una cerradura "más moderna" o haber forzado la puerta por un despiste.

¿Qué pasa si te dejas las llaves puestas o las pierdes?

Este es el escenario más común. Si te dejas las llaves puestas por dentro o las pierdes en la calle, se considera una negligencia o falta de cuidado por parte del arrendatario.

  • El propietario no tiene el deber de pagar por un error del inquilino.
  • El inquilino deberá hacerse cargo del servicio de urgencia del cerrajero.
  • Ojo: Si el inquilino decide cambiar el bombín tras perder las llaves, debe entregar una copia al propietario al finalizar el contrato.

Qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos sobre las reparaciones

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es la que pone orden en este caos. En su artículo 21, especifica cómo se reparten los gastos de mantenimiento.

Reparaciones pequeñas vs. habitabilidad de la vivienda

La clave está en la magnitud del gasto:

  1. Pequeñas reparaciones: Si el arreglo es barato (sustituir un tornillo, engrasar o un ajuste menor) y se debe al uso diario, suele corresponder al inquilino.
  2. Habitabilidad: Si la cerradura está rota de forma que la casa no es segura, es una reparación de conservación que corresponde al propietario.

¿Puedo cambiar la cerradura sin permiso del casero por seguridad?

Sí, puedes. Como inquilino, tienes derecho a la inviolabilidad del domicilio. Si te sientes más seguro instalando un bombín nuevo para asegurarte de que nadie más tiene copia (ni siquiera el propietario), puedes hacerlo sin pedir permiso previo.

Sin embargo, hay dos condiciones importantes:

  • Al finalizar el contrato: Debes volver a poner la cerradura original o entregar todas las copias de la nueva al casero.
  • Sin daños: No puedes realizar una obra que modifique o dañe la puerta de forma permanente.

Cómo actuar ante un intento de robo o vandalismo

Si alguien intenta forzar tu puerta, estamos ante un acto vandálico o un delito. En este caso, lo primero es denunciar ante la policía. Generalmente, estos daños los asume el seguro del propietario (si tiene cobertura de actos vandálicos) o el propio dueño, ya que no es culpa del inquilino. No obstante, presentar el parte de la denuncia será fundamental para que el seguro no ponga problemas.

El seguro de hogar: tu mejor aliado para no pagar al cerrajero

Tanto si eres propietario como si vives de alquiler, el seguro de hogar es el que suele salvarte la papeleta. Muchos conflictos entre casero e inquilino se solucionan simplemente llamando a la aseguradora, que suele incluir servicios de cerrajería de emergencia.

Contar con una póliza adecuada evita que una llave perdida se convierta en una discusión eterna sobre quién debe pagar la factura de 200 euros del cerrajero de guardia.

Coberturas de Yoigo que te ahorran el coste de la factura

En Yoigo sabemos que estas situaciones son un estrés innecesario. Por eso, el seguro de hogar para clientes de Yoigo incluye asistencias pensadas para la vida real.

Ya sea por un olvido de llaves o por una cerradura que se rompe un domingo por la tarde, tener el respaldo de una cobertura de asistencia en el hogar te garantiza que un profesional acudirá a tu casa sin que tengas que pelearte con la ley o con tu casero. Es la forma más sencilla de proteger tu tranquilidad y tu bolsillo.